Animales que mueren en México por causa de la experimentación, la ganadería y los zoológicos

Alrededor del mundo, se asesinan miles de millones de animales por pretextos diversos que van desde la arcaica práctica de usarlxs en experimentación, el entretenimiento sin crítica, las pseudoterapias, o la alimentación convencional, entre otros.

Ninguna razón para asesinar a otrxs animales es adecuada desde la ética y la lógica, sobre todo tomando en cuenta que todxs lxs animales tenemos sistemas nerviosos centrales que nos dan la cualidad de sentir, no sólo a nivel físico y sensorial, sino emocional. Además de que la supervivencia humana no depende, en absoluto, de la explotación animal. 

A pesar de esto, en México, persisten actividades que se desarrollan con base en la ignorancia y la ideología especista, que es la causa de que se piense que algunas especies animales son mejores que otras, o menos dignas, o que algunas deben cumplir papeles en las actividades humanas, todo lo cual se traduce en violencia antropocentrista.

En Brigada Animal México, hemos estado analizando por casi ocho años no sólo las prácticas del especismo a nivel local, regional, nacional y global, sino creando artículos y reportes de investigaciones que tienen un gran valor para la investigación y acción social, que ayudan a develar temas complejos y que nos muestran las falsedades de la industria alimentaria, farmacéutica, cosmética, del entretenimiento y más. Sin embargo, encontramos como un tema de difícil acceso, a nivel de análisis de datos, la estadística de animales asesinadxs, ya que a pesar de que existen muchos reportes o contadores de este tipo, la inmensa mayoría de estos datos provienen de investigaciones sesgadas y con enfoques capitalistas, especistas y colonialistas, que excluyen del conteo actividades de explotación animal o regiones completas del planeta y que, además, no consideran información sociodemográfica y económica que ayuda a tejer la complejidad de un conteo o análisis de las consecuencias de la explotación animal. 

Por las anteriores razones es que, en múltiples ocasiones, hemos encontrado que sólo los datos de asesinato de animales no humanxs en México, analizados por Brigada Animal, superan por mucho el número sugerido a nivel global, lo que significa que otras organizaciones, institutos o reportes no están haciendo bien las recolecciones de datos, ni conteos, ni análisis y, sin embargo, se comparte esa información de modo masivo y sin verificación. 

Por este motivo, en atención al sesgo y la falta de transparencia en el análisis cuantitativo y cualitativo sobre el especismo en México, es que Brigada Animal decidió crear este reporte, que esperamos sea útil en la comprensión interseccional de la explotación animal en laboratorios, granjas y zoológicos, y que sea ampliamente compartido, como un tema de urgencia y relevancia esencial.

Animales asesinadxs en laboratorios

Actualmente, cientos de miles de personas se oponen a la experimentación en animales, pues aunque está prohibida en 40 países, sigue siendo legal en la mayor parte del mundo. Además, algunos productos fabricados en donde sí está legalizada llegan a comercializarse en países donde no la permiten. En México, está prohibida en la elaboración de cosméticos, pero aún falta mucho por hacer: la experimentación en animales con fines de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación, pruebas de laboratorio y enseñanza sigue siendo utilizada y aceptada en muchos círculos académicos a pesar de su inutilidad y oposición a la ética. Te invitamos a escuchar nuestro programa ¿Es necesaria la experimentación en animales? en el que se dialoga al respecto desde opiniones especializadas e informadas. 

Alrededor de 115 millones de animales sufren y mueren cada año en los laboratorios, las universidades y los centros de investigación de todo el mundo (Brigada Animal México, 2025).

En México, de 2000 a 2018, se realizaron  6,155 investigaciones científicas en las que 1,685,315 animales (entre conejxs, ratonxs, ratas, gatxs, perrxs, cerdxs, caballos y primates no humanxs) fueron esclavizadxs, abusadxs y asesinadxs (Brigada Animal México, 2025).

Para tratar de garantizar el “bienestar animal” y la “calidad científica” existen leyes y reglamentos federales y estatales en materia de regulación para el uso de animales de laboratorio. Es importante explicar que entrecomillamos “bienestar animal” ya que este es un término utilizado por lxs explotadores de animales, no por la comunidad antiespecista, dado que es el modo en el que se nombra a la normativa legal con la cual es aceptable asesinar, utilizar o comercializar los cuerpos y vidas de otrxs animales. 

Así mismo, sabemos que existen decenas de técnicas de testeo de sustancias que no involucran animales no humanxs, algunas de las cuales son modelos tecnológicos que no requieren usar individuxs humanxs tampoco. Muchos emprendimientos científicos han dejado de usar la experimentación en animales desde hace más de 60 años con bastante éxito, sin embargo, perdura debido a la ignorancia, la regulación que no se ha actualizado en décadas y la costumbre especista.

En el 2001, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) publicó la Norma Oficial Mexicana NOM-062-ZOO-1999, titulada “Especificaciones Técnicas para la Producción, Cuidado y Uso de los Animales de Laboratorio”. En la presente norma, de cumplimiento obligatorio en todo el territorio nacional, se encuentran las consideraciones éticas y técnicas más importantes para el uso de lxs siguientes animales de laboratorio: rata, ratonx, cobayx, hámster, jerbxs, conejxs, perrxs, gatxs, porcinxs y primates no humanxs. 

En dicha norma se especifica que toda institución que utilice animales en investigación, desarrollo, pruebas y enseñanza, deberá contar con un Comité Interno para el Cuidado y Uso de los Animales de Laboratorio (CICUAL). Sin embargo, existen vacíos normativos para la protección, vigilancia y supervisión de lxs animales usadxs. Además de que la propia normativa está diseñada para aprobar la experimentación animal y no para detenerla.

En la presente normativa se estipula que cualquier organización, institución o individuo que aloje, produzca, utilice o distribuya animales para fines científicos, está obligado a proporcionar un informe anual de sus actividades ante el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA). 

Pese a que en el reporte anual se debe especificar el número de especies animales usadas y su destino, no se encuentra estipulada la obligatoriedad de que alguna autoridad presente datos oficiales asequibles al público sobre el número y especies de animales usadxs en investigación. Por lo tanto, no es posible saber con exactitud cuáles y cuántxs animales son usadxs en experimentación al año. Esto significa que la normativa está diseñada para esconder la explotación animal y que así sea más fácil la continuidad de la práctica, puesto que es prácticamente imposible hacer una denuncia específica, cuando no hay obligatoriedad de crear reportes ni seguir normativas éticas, ya que cada comité interno puede actuar con base en sus propias normas. 

Es importante señalar que la normativa no estipula que es obligatorio el registro ante una autoridad competente de los comités de ética (CICUAL), por parte de las instituciones o individuos que usan animales no humanxs para experimentación.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la información y Protección de datos personales (INAI), en México, de 2015 a 2020 un total de 5,437,263 animales provenientes de bioterios autorizados por el SENASICA han sido utilizadxs con supuestos fines científicos y educativos. Los datos obtenidos revelan que en México se utiliza en investigación un 174% más de animales que lo estimado en estudios previos. 

En el 2015, México era el país número 22 a nivel mundial con mayor número de animales usadxs en investigación, con un estimado de 277,689, aunque la desgarradora realidad indica que en ese año realmente se utilizaron 761,934 y México debió de ocupar la posición número 14. Lo anterior es muestra de la incompetencia en el análisis de datos, así como la consistente práctica de esconder la información sobre explotación animal. (Animal Político 2024).

En 2021, en México, se aprobó una reforma en la Ley General de Salud para prohibir el uso de animales para pruebas de productos y artículos cosméticos. Esta reforma establece que no podrán fabricarse, importarse ni comercializar productos cosméticos que hayan sido objeto de pruebas en animales. Sin embargo, hay que reconocer que esto no quiere decir que se acabará la experimentación en animales en México, pues esto solo aplica para la industria cosmética. Seguirán existiendo otras formas de experimentación animal en la industria de la salud, automotriz y la militar. Por lo que, aunque hay un avance, aún hay trabajo por hacer, particularmente para hacer públicas las investigaciones, reportes, estados de la explotación animal y seguir exigiendo justicia para todxs lxs animales. 

Cabe mencionar que los grupos animales usados en experimentación y educación son mamíferxs, aves, reptiles, anfibixs, peces, moluscxs, crustácexs, insectxs, arácnidxs y otrxs invertebradxs. Lamentablemente, la gran mayoría de los grupos y/o especies utilizados en experimentación en México no se encuentran contemplados para su protección dentro de las regulaciones existentes, lo que significa que existe una gran impunidad en la explotación de lxs animales dentro de la experimentación.

También es vital señalar que lxs animales que se utilizan en la experimentación provienen del secuestro desde sus hábitats, lo cual promueve el tráfico de especies; o provienen de criaderos, lo que significa explotación sexual y comercialización de especies que no deberían ser sometidas al cautiverio. En ambos casos, lxs animales se obtienen de actividades que implican explotación animal y en muchos casos también ilegalidad. En diversas investigaciones hemos podido constatar que las autoridades pertinentes en cuanto a regulación y protección de fauna en México son las mismas que promueven el tráfico de especies y la venta de animales a bioterios. También hemos podido confirmar la presencia de vendedores de animales silvestres y exóticxs entre miembros de los bioterios de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y la UAM (Universidad Autónoma Metropolitana).

Es preciso señalar que no existe un registro oficial de las instituciones que usan animales en investigación. La falta de transparencia y la imposibilidad para acceder a los datos oficiales en el uso de animales en experimentación impide que se realice un debate informado, así como una apropiada evaluación de las acciones tomadas para la eliminación del uso de animales en experimentación. También queremos señalar que los miembros de bioterios universitarios e instituciones estatales que tienen a su cargo la protección animal en México han resultado ser acosadores y un riesgo grave para la seguridad y la labor de investigación en materia antiespecista.

Animales asesinadxs en granjas

El activismo por los derechos de lxs demás animales representa solamente el 1% de todo el activismo que se realiza en el mundo y de este 1%, sólo el .01% es activismo en favor de lxs animales que hoy se encuentran presxs en las granjas. A pesar de ello, lxs animales en granjas terrestres y acuáticas son lxs animales más abusadxs en todo el planeta.

Es importante aclarar lo que es una granja, ya que existe la idea falsa de que las granjas son lugares agradables con sol y animales libres en el campo, y que son felices. Esto se sustenta en que, desde pequeñxs, nos han impuesto esta idea con ayuda de libros de texto, productos audiovisuales, etc. Sin embargo, no hay nada más alejado de la realidad. Tal vez, las granjas empezaron como lugares en donde lxs animalxs estaban supuestamente libres de jaulas y paredes, pero esto no borra el hecho de que siempre han estado ahí para ser explotadxs y asesinadxs. El 99% de lxs animales asesinadxs en México (y en el planeta) son animales que fueron explotadxs en granjas.

De acuerdo con nuestra investigación, sólo en las granjas terrestres de México, todos los días permanecen confinadxs más de 510,163,217 animales. Cabe señalar que, debido a lo imprecisos que pueden ser los datos otorgados por las propias granjas y autoridades, además de aquellas que no están debidamente reguladas, pero que igualmente venden animales o lxs llevan al matadero, este número podría ser mucho mayor.

De acuerdo con los mismos datos analizados, podemos constatar que cada día muere el equivalente a la población humana en México. Lo que representa que anualmente, son asesinadxs 368 veces más animales en granjas que la población total de México.

A continuación presentamos la cantidad de animales de distintas especies que son asesinadxs cada día y al año en México: 

Para conocer un poco más sobre las granjas, a continuación te presentamos la real y cruel clasificación que se utiliza en los cuatro tipos de granjas de explotación animal que existen en México: 

El consumo alimentario de la explotación animal: cadáveres y partes de cuerpos (carne), huevos, leche, quesos, miel y demás productos que contienen ingredientes de origen animal contribuyen al ciclo de la explotación animal, lo que implica  sufrimiento y asesinato de seres sintientes. 

Por otro lado, el sistema alimentario actual, impuesto sin que nos demos cuenta a través de la cultura y políticas públicas, es un sistema especista. Se cosifica a lxs demás animales, se abusa de sus cuerpos aplicando hormonas para generar un crecimiento corporal acelerado y exagerado, al grado que lxs animales ya no pueden sostenerse a sí mismxs, y por supuesto, sin importar el tipo de “producto”, todxs lxs animales tienen la misma muerte terrible en mataderos. En todas las granjas, sin importar el tipo, se realizan mutilaciones, tratos violentos y crueles, explotación sexual, alimentación forzada, suministro de medicamentos con fines de crecimiento no de salud, carencia de atención médica y, por supuesto, privación de la libertad.

También queremos resaltar brevente el especismo en el lenguaje, ya que el lenguaje es político y también reproduce normalización de la violencia hacia otrxs animales.

Animales asesinadxs en zoológicos

Desde una postura abolicionista de la violencia especista, no existe un zoológico “bueno”. Toda institución que mantenga a animales no humanxs en cautiverio forzoso, privándoles de su libertad, de su autonomía y de su posibilidad de decidir sobre sus propias vidas, es inherentemente opresiva. Los zoológicos son una tecnología del control y la domesticación, sostenida por la ilusión de la conservación y el entretenimiento. Las muertes que ocurren en estos espacios no son accidentes ni fallas: son la consecuencia lógica y esperada de un sistema de explotación. Por tanto, no son muertes naturales ni fortuitas, son asesinatos.

Lxs animales en cautiverio desarrollan múltiples patologías derivadas de la privación de libertad. Un ejemplo es la zoocosis, término acuñado por Bill Travers en 1992 para describir los patrones de conducta que emergen cuando un animal no humanx intenta lidiar con las consecuencias profundas y destructivas del confinamiento. La imposibilidad de satisfacer sus necesidades etológicas básicas (su comportamiento natural) genera sufrimiento constante, autoagresiones, letargo o comportamientos repetitivos. La zoocosis no es un síntoma aislado: es la evidencia viviente del daño estructural que los zoológicos perpetúan. 

Cada caso de animales que mueren en zoológicos debería contarse entre los asesinatos, aunque las cifras oficiales los maquillen como “anomalías”. La opacidad en torno a las causas de estas muertes impide no solo la rendición de cuentas, sino también el reconocimiento del sufrimiento que las produce. A esto se suma la precarización de los recursos: alimentación insuficiente, falta de atención médica y recortes presupuestales que agravan la violencia cotidiana del encierro que, en primer lugar, no debería de existir.

La tragedia que se vive en los zoológicos de México no es casual, sino el resultado de la violencia especista y un sistema fallido debido a un marco legal obsoleto, la impunidad y la negligencia institucional, que han creado un patrón de violencia que se repite año con año, convirtiendo estos recintos en cárceles de muerte para miles de animales no humanxs. 

Las cifras presentadas sintetizan datos documentados entre 2010 y 2025, obtenidos de fuentes oficiales (PROFEPA e informes de transparencia) y medios de comunicación. El periodo de 15 años nos permite identificar patrones estructurales de negligencia que persisten a través de múltiples administraciones.  

La raíz del problema se hunde en una legislación estancada. En la Ciudad de México, la Ley de Protección y Bienestar Animal no ha sido actualizada desde 2006. A pesar de que su artículo XLV ordena garantizar el bienestar de lxs animales en exhibición, esta ley es letra muerta. Su antigüedad e ineficacia sientan las bases para el abandono institucional.

A nivel federal, la NOM-059-SEMARNAT-2010 brinda un marco técnico para proteger a especies amenazadas, como el teporingo y el ajolote. Esta norma define que un resguardo de especies debe ser activo, protector y con fines de supervivencia. Sin embargo, el modelo actual de zoológicos en México implementa un resguardo pasivo, negligente y con fines de exhibición. La muerte masiva de especies listadas en esta norma dentro de los recintos que dicen protegerlas no es una paradoja, es la evidencia de un sistema institucionalizado de incumplimiento legal y lxs animales en riesgo encuentran, tras los barrotes, la misma extinción de la que se les prometió salvar. 

La paradoja es cruel: estas mismas especies que la NOM-059 cataloga como especies amenazadas, como el teporingo y el ajolote de Xochimilco, figuran entre las más afectadas por la mortalidad en cautiverio, lo que evidencia un incumplimiento directo de la normativa. Sin embargo, lejos de ser un santuario, los zoológicos son su trampa mortal. El que el 27.5% y el 13.8% de las muertes en zoológicos correspondan a estas especies, respectivamente, no es una casualidad; es la prueba de un resguardo fallido y letal que agrava su riesgo de extinción.

La escala de la crisis se hizo oficialmente visible con el Programa Nacional de Inspección a Zoológicos que existe desde 2016.  Muchos casos evidencian la desconexión entre la acción reactiva de las autoridades y la falta de transparencia continua, ya que no existen registros accesibles para la ciudadanía que permita evaluar la efectividad real de estas intervenciones y en los casos de la clausuras reactivas no resuelven el problema de fondo: la normalización del encierro como forma de dominación especista. Para esta investigación la mayoría de los datos encontrados en diversos medios de comunicación otorgaron hallazgos contundentes:

En 6 de cada 10 zoológicos (61.5%) se documentaron faltas al «trato digno y respetuoso» o no se pudo acreditar la legal procedencia de lxs ejemplares, sugiriendo vínculos con el tráfico de especies. La PROFEPA decretó el aseguramiento precautorio de 4,186 animales (el 22% de la población inspeccionada), una medida que solo se toma ante riesgo extremo. Entre lxs afectadxs había jaguares, guacamayas, jirafas, pecaríes de collar, venados cola blanca y monos araña, todxs víctimas de este modelo de explotación institucionalizada. (PROFEPA, 2023)

Resulta alarmante que la autoridad sólo reconociera signos “evidentes” de maltrato en el 3% de lxs ejemplares (133 animales), una cifra que minimiza la gravedad del maltrato estructural: el encierro en condiciones inadecuadas, el estrés crónico y la privación de sus conductas naturales.

El periodo de 2010 a 2025 también estuvo marcado por un desplome presupuestal histórico. Por ejemplo, el dinero para alimentación en los zoológicos de la CDMX cayó de $212.2 millones de pesos en 2019 a solo $19.9 millones en 2022, el año más mortal, con 441 animales asesinadxs sólo en los zoológicos de Chapultepec y de San Juan de Aragón. (Aristegui Noticias, 2023) 

La emergencia es nacional, en 2023 las inspecciones federales en 35 zoológicos de 22 entidades verificaron el estado de 6,623 animales, de lxs cuales 2,703 fueron aseguradxs precautoriamente. El registro total asciende a 1,805 animales asesinadxs en estos recintos. Para 2025 en solo 10 meses se acumularon 188 animales asesinadxs en los zoológicos de la CDMX. (Aristegui Noticias, 2023) 

Las siguientes cifras y datos conmocionan por su reiteración sobre lo inadecuado que son los zoológicos como recintos para animales no humanxs:

  • Zoológico de San Juan de Aragón: Lxs animales son exhibidxs en espacios reducidos que predisponen a la zoocosis. En diciembre de 2024, dos mapaches fueron encontradxs sin vida en la misma charca de agua que utilizaban para beber, sin que se haya dado una explicación pública. (PROFEPA, 2024)
  • Zoológico La Pastora (Guadalupe): Este recinto es un ejemplo de la crisis recurrente. Luego de la polémica por Mina, la osa viralizada en septiembre de 2024 y visiblemente afectada, el elefante «Monty» ha encendido las alarmas. Imágenes que lo muestran cabizbajo y postrado han forzado a la PROFEPA a anunciar una nueva «inspección exhaustiva», que no supone ninguna solución a un ciclo de violencia que se reactiva con cada caso mediático sin resolverse de fondo. (PROFEPA, 2024)
  • Zoológico La Reina en Tizimín (Yucatán): Como resultado de denuncias ciudadanas se clausuró en Octubre de 2025 temporalmente, tras encontrar múltiples violaciones al trato digno de lxs animales. Durante la inspección se documentaron condiciones deplorables que ejemplifican la crisis estructural de estos recintos. (PROFEPA, 2025)

Los zoológicos son, en suma, instituciones de encierro y muerte. No hay educación posible en la crueldad ni conservación en la violencia. 

Nombrar estas muertes como asesinatos no es una exageración retórica, sino un acto de justicia política hacia quienes han sido despojadxs de su libertad, de su entorno y de su derecho a vivir sin ser convertidxs en espectáculo. La evidencia conduce a una verdad incómoda e irreversible: los zoológicos son la antítesis de la conservación. Lejos de ser santuarios, son espacios de opresión donde la vida silvestre es reducida a objeto de exhibición, su existencia está mediada por el frío cálculo del espectáculo y la negligencia institucionalizada. 

Bajo la máscara de la educación y la ciencia, estas instituciones perpetúan una violencia estructural que normaliza el encierro como destino aceptable para seres sintientes.

Conclusiones


Las industrias que experimentan con animales, que les usan para entretenimiento (o supuesta educación) y la industria alimentaria se benefician de la explotación animal, lucran y se expanden a costa de la vida de otrxs seres y de prácticas especistas, opresivas e innecesarias.

Laboratorios Granjas Zoológicos 
Alrededor de 761,934 animales sufren y mueren cada año en México.Alrededor de 46,873,235,962 animales sufren y mueren cada año en México.Alrededor de 1,200 a 1,500 animales sufren y mueren cada año en México.

La cantidad de animales que son utilizadxs para experimentación no es un dato revelado con transparencia por ninguna institución, de manera que no hay cifras actualizadas ni concretas. Aunque hay aproximaciones, como las que presentamos en este reporte, seguramente la cantidad sea mayor a la que se presenta, en todo caso, es urgente el cese de esta práctica. Es totalmente innecesario utilizar animales no humanxs para la experimentación, como se ha comprobado múltiples veces. En ningún ámbito se debe aceptar la experimentación, tampoco en nombre de la “salud o de la ciencia”. 

La alimentación con animales o productos de su explotación es innecesaria, contraria a la ética y reproduce problemáticas para la salud humana y el ambiente. Es urgente implementar una transición alimentaria hacia una dieta 100% basada en plantas. Es indispensable seguir levantando la voz por todxs lxs animales explotadxs en granjas, ya que, como se mencionó, sólo el .01% del activismo global sucede en favor de lxs animales que hoy se encuentran presxs en las granjas, a pesar de que son lxs animales más explotadxs de todxs. Toda su vida son sometidxs y violentadxs en los lugares de explotación que son las granjas, en donde hay distintas clasificaciones dependiendo del método de tortura. 

El mito de la utilidad de los zoológicos se desvanece ante la realidad: no educan, sino que adoctrinan en el especismo, enseñando que algunxs seres merecen rejas en nombre del entretenimiento. No conservan, coleccionan. No investigan, distorsionan hasta la patología las conductas naturales de lxs animales a su cargo. Su única función real es perpetuar la ficción de que lxs animales no humanxs son recursos disponibles para nuestro uso, una lógica depredadora que alimenta la misma crisis de extinción que dicen combatir.

Frente a este fracaso civilizatorio, las reformas son insuficientes. No se trata de mejorar las jaulas, sino de abolir la idea misma de que alguien puede ser propiedad de otrx. El horizonte ético exige la transformación radical de todos estos espacios en santuarios verdaderos —centros de vida, no de muerte— y la reinversión total de recursos en la protección de los hábitats naturales. 

La deuda histórica de la humanidad con lxs animales asesinadxs en cautiverio sólo se salda con un compromiso inquebrantable: construir un futuro donde la libertad no sea un privilegio humano, sino un derecho de todxs lxs que habitan este planeta.

Ningunx animal debería pasar por la explotación y el cautiverio, escuchemos sus voces y tomemos acción. Adopta la práctica ética desde el veganismo y únete a la acción antiespecista. Sin importar la especie de lxs animales, todxs sin excepción merecen justicia y una vida digna libre de explotación. 

Recuerda que tu acción es importante. Comparte y únete para ser unx brigadista por la liberación animal.

Fuentes

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