Jaguares y tigres no son mascotas ni animales de colección

Luego del escándalo de Black Jaguar White Tiger (espacio de comercio y esclavismo de silvestres que clama falsamente ser un santuario), mucha gente está preguntándose tanto si jaguares, tigres, leones, panteras, cocodrilxs y otrxs animales presxs en las tres sedes que estos explotadores tienen en CDMX están cuidadxs como si es que realmente se beneficia a lxs animales en estos lugares: la respuesta corta sería que no. 

Bajo ningún concepto lxs silvestres deben vivir fuera de sus hábitats, sobre todo tomando en consideración que el cautiverio en estos espacios también está acompañado de explotación sexual, cosificación, secuestro y aprovechamiento económico a costa de la libertad, dignidad y felicidad de lxs animales de otras especies. 

El problema no sólo es el mascotismo y el especismo de la opresión ejercida hacia lxs por Eduardo Serio (dueño de Black Jaguar White Tiger) y otros personajes del escándalo de la compraventa de para sus colecciones personales (como algunxs narcotraficantes y los influencers Arturo Islas y Fofo Márquez), sino también el hecho de que estas prácticas son legales, por lo tanto, el problema principal es la propia SEMARNAT y el gobierno mexicano que permiten la explotación animal y la favorecen bajo falsos discursos de ayudar a bajo amenaza. 

Lo que poco se nos dice es que esxs provienen de la compraventa legal o ilegal que, a su vez, se da mediante la caza, siempre ilegal, y que no son reinsertadxs en sus hábitats sino forzadxs a la explotación sexual para seguir reproduciendo cachorritxs para fotografiar y vender. Lo que tampoco se nos dice es que ningún santuario o reserva reproduce animales, ni está abierto al público ni tiene actividades lucrativas, lo que significa que muchos lugares “se cuelgan” del título de “santuario” o “reserva”, pero no son más que centros de explotación animal. 

A pesar de esto y ante el claro riesgo de que México se encuentre dentro de los primeros lugares en número de especies bajo amenaza, la SEMARNAT diseña y asigna permisos para la explotación animal mediante las UMA (Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre) o PIMVS (Predio o Instalación de Manejo de la Vida Silvestre con fines comerciales) que convergen en: personas físicas o morales responsables o propietarixs de parques; zoológicos; públicos, fijos o itinerantes; circos y predios e instalaciones que manejen vida silvestre fuera de su hábitat natural. Este tipo de estrategias gubernamentales son problemáticas, dado que tienen un enfoque utilitarista, así como antropocentrista sobre lxs animales, desde los cuales se busca el “aprovechamiento” de aquellxs a quienes no se entiende como seres sintientes sino como “recursos” para uso, entretenimiento y explotación, basándose así en una lógica que superpone los intereses humanos frente a los intereses de otras especies (este tipo de discriminación y fascismo se denomina especismo).

Ahora bien, aunque estas herramientas de la SEMARNAT surgen en la década de los noventa, treinta años después se sigue registrando una alarmante pérdida de biodiversidad mexicana, lo que significa que estos programas no están solucionando ni deteniendo el problema. Actualmente no existen registros o estudios que determinen un impacto significativamente positivo y directo del mascotismo de especies exóticas sobre la conservación de poblaciones o especies en la naturaleza. Si bien la actividad se defiende bajo el argumento de que mitiga la demanda de en el comercio ilegal, es también pertinente que se reconozca que la actividad, aún legal, normaliza y legitima la visión de cosificar a animales, lo que mantiene y reproduce las relaciones de poder de humanxs sobre lxs demás animales y, por lo tanto, promueve directamente la demanda y consumo de animales por la vía legal, al tiempo que indirectamente promueve el comercio ilegal de ellxs al posicionarlxs como productos de consumo. Por ejemplo: ves en Instagram fotos de gente famosa con cachorrxs de leona y, sin saber si son o no compradxs legalmente, asumes que sería lindo tener una foto con un leoncitx, que ahora ves como un “producto” deseable en tu feed

Por otro lado, lo que sí se ha registrado bastante es el impacto negativo del mascotismo que ingresa fauna exótica en ambientes ajenos a su ecosistema, la cual puede convertirse en invasora y traer consigo problemas como: desplazamiento de especies nativas o cambios negativos en las dinámicas de los ecosistemas. 

Dado que el índice de maltrato animal es altísimo en nuestro país: ¿por qué creeríamos ingenuamente que grandes felinxs y otrxs animales silvestres tendrían un destino diferente? si desde el inicio lxs encierran en espacios limitados por rejas, donde nunca recorrerán las distancias que naturalmente recorrerían y además son forzadxs a socializar, alimentarse y a vivir una cotidianidad de un modo que no corresponde a su naturalidad. 

Lxs animales silvestres, aún aquellxs que han nacido en cautiverio, no tienen el propósito ni el interés por servirnos de compañía o artilugio, sin importar que puedan sobrevivir en condiciones creadas o que estas busquen ser “higiénicas”, como cajas, vitrinas, jaulas, etc. Lxs animales, de cualquier especie, tienen sus propios instintos, intereses y sentimientos respecto a vivir en un ambiente apropiado para su naturaleza y para mantener la continuidad de su progenie y estos intereses no son compatibles con los intereses humanos.

Cabe enfatizar que aún cuando sea legal la venta de animales específicxs eso no significa que sea correcto porque ¿quién pensaría que es ético o adecuado para un cocodrilo, una leona o un tigre vivir en un espacio cerrado sin realizar las actividades regulares que desarrollaría en libertad? 

Así, surgen necesariamente las preguntas: ¿algo es correcto sólo porque es legal?, ¿la legalidad está considerando el desarrollo y vida adecuada de lxs animales?, ¿el gobierno está actuando éticamente al favorecer la explotación de animales silvestres? Por supuesto que no. El sentido común y múltiples investigaciones científicas muestran que la “tenencia” de animalxs silvestres perjudica sus legítimos intereses.

Aunado a los daños derivados del mascotismo y el cautiverio, cabe destacar aquellos propiciados por las condiciones de extracción, traslado y exhibición de lxs animales. Es vital comprender que los objetivos y el actuar de las empresas y seudosantuarios no son reconocidos por la  Federación Global de Santuarios de Animales (GFAS), sin embargo, estas agrupaciones o comerciantes de animales defienden sus acciones bajo falsos discursos de sustentabilidad y amor por las especies, que no es otra cosa más que la búsqueda de trofeos y estatus a costa de la vida y dignidad de lxs animales de otras especies. 

En este sentido, consideremos reflexiva y éticamente: ¿lxs animales son “productos comerciales”? y ¿es ético lucrar con la vida de seres sintientes? Es vital señalar que el entretenimiento de cualquier humanx no debe estar mediado por prácticas violentas, como lo es el cautiverio de animales. 

Por todo lo anterior, la tenencia de fauna silvestre, entendida como objetos o productos de consumo humano, bajo una mirada que objetiza a lxs animales y lxs ve como bienes suntuarios, superficiales y prescindibles, no es benéfica ni para los individuos animales, ni para la biodiversidad.

El aprecio, respeto y admiración por la fauna debe ser promovida mediante la permanencia de esta en los hábitats que les dieron origen. Si realmente queremos apoyar su conservación, una forma efectiva es la de promover proyectos de conservación in situ. Así como dejar de contribuir a la deforestación de sus hábitats. Promovamos y entendamos que podemos y debemos cambiar la forma en la que nos relacionamos con la vida animal, dado que lxs demás animales son seres sintientes y, como animales humanxs, nos corresponde relacionarnos con ellxs de modo consciente sin ninguna forma de explotación.

Invitamos a la sociedad en general a reflexionar sobre este tema y a posicionarse en contra de los abusos y la violencia que día tras día sufren lxs animales silvestres bajo una visión que lxs cosifica y busca lucrar con sus vidas. Instamos a la sociedad y al gobierno a accionar en favor de la libertad y el respeto que la vida animal merece.

Recuerda que tu acción es importante. Únete y sé unx brigadista por la liberación animal. 

 

Referencias 

  • Broom and Jonson, K.G (1993). Stress and Animal Welfare. Chapman and Hall, London
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