Primates.

Lxs grandes simixs –como orangutanes, bonobos, gorilas, chimpancés y humanxs– somos primates hominoideos y todxs hemos caminado el mismo recorrido durante miles de años de evolución. Tenemos un mismo ancestro común, hemos compartido y estamos compartiendo el mismo hábitat, hemos enfrentado los mismos peligros en una Tierra cambiante y llena de incertidumbre en la que, en numerosas ocasiones, nuestros linajes han coincidido también, a lo largo de la historia, en el mismo camino de aprendizaje.

Sin embargo, poco a poco, el Homo sapiens dominó al reino animal y, más tarde, invadió todos los ecosistemas del planeta. Mientras tanto, lxs grandes simixs y primates continuaron sus vidas en sus respectivos hábitats originales. Nos sentimos superiores, pero se nos olvida que todas las especies de primates son inteligentes: algunas utilizan herramientas, otras muestran un amplio conocimiento de sí mismxs y todas son buenas resolviendo problemas (incluso han demostrado ser capaces de aprender aritmética básica, poseer razonamiento y algunxs han aprendido a hablar el lenguaje de signos utilizado por lxs humanxs). También demuestran sentimientos similares a los nuestros, tales como cariño, enfado, pena e incluso empatía; y, al igual que nosotrxs, la mayoría vive en estructuras sociales y grupos familiares. En una sola frase, se nos olvida que nosotrxs también somos primates.

Por ello, con el fin de distanciarnos de nuestrxs parientes más cercanxs, nos referimos a ellxs como lxs “primates no humanxs”, algo que nos ayuda a justificar tanto su utilización en prácticas que lxs violentan en todos los aspectos de su vida (por ejemplo, ser usadxs para experimentar en laboratorios o para entretenimiento) como para justificar la invasión de sus hábitats.

 

Experimentación con primates

Aunque lxs humanxs compartimos más del 90% de nuestro ADN con la mayoría de lxs primates, la nos ha demostrado que ese 10% de diferencia puede provocar que muchos de los productos testeados en ellxs no puedan ser reproducibles en humanxs. Pero, a pesar de que no somos compatibles en las pruebas y testeos de laboratorio, sí somos lo suficientemente parecidxs a ellxs como para entender el sufrimiento que viven en cada etapa de estos experimentos: desde que son capturadxs y arrebatadxs de su libertad, hasta cuando son enjauladxs, encerradxs, transportadxs, dominadxs y torturadxs con medicamentos y sustancias químicas que les provocan daños cerebrales, todo de forma deliberada.

Pese a que ahora, más que nunca, existen excelentes alternativas para evitar usar a estxs animales, está aumentando el número de primates empleadxs en experimentos en todo el mundo: al menos en Europa, alrededor de 10,000 primates morirán en laboratorios este año.

 

Destrucción de hábitats

Tan sólo para lxs grandes simixs, nuestrxs hermanxs, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la UNESCO convocaron a una reunión de emergencia para salvarlxs. En esta se explicó que se necesitaría una gran suma de dinero no sólo para reducir los riesgos de desaparición de lxs gorilas, chimpancés, bonobos y orangutanes que quedan en el planeta, sino también para crear áreas de protección donde estas poblaciones puedan estabilizarse e incluso aumentar. Sin embargo, actualmente, todo esto ha quedado en el más absoluto de los olvidos, ya que no se han hecho muchos esfuerzos para conservar y proteger sus hábitats naturales, ni tampoco para detener el implacable avance de las multinacionales que arrasan con los recursos naturales, destruyendo, cada vez con más voracidad y rapidez, los bosques tropicales, ecosistemas que son imprescindibles para su supervivencia, así como para la de otras especies de primates, animales y poblaciones indígenas.

Para darnos una idea, un informe publicado por el PNUMA centrado sólo en lxs cuatro grandes simixs estima que, si el desarrollo de las infraestructuras continúa con el mismo ritmo, en 2030 sólo quedará un 10% de la superficie del hábitat actual de lxs gorilas; en el caso de lxs chimpancés, se calcula que sólo será un 8%; para lxs bonobos, un 4%, y finalmente para lxs orangutanes, menos del 1%. Si esto sucede con sólo cuatro especies, imaginemos lo que pasa con el resto de lxs primates.

 

Debido a que se les considera como inferiores a nuestra especie, se les ha oprimido para que tengan comportamientos beneficiosos para lxs humanxs.

Por ejemplo, lxs macacxs son hábiles para recolectar cocos, ya que tienen gran facilidad para trepar árboles. Cuando Tailandia empezó a comercializar cocos a nivel internacional, tuvieron que aumentar su producción, pero descubrieron que utilizar humanxs no era lo más efectivo. Por lo tanto, ahora capturan y acondicionan crías de macacxs para que los recolecten y, en general, viven encadenadxs y en jaulas, con poca libertad de movimiento. Estas condiciones les generan grandes cantidades de estrés y afecta su capacidad cognitiva.

A causa de su inteligencia, lxs primates también han sido esclavizadxs de la misma manera que lxs humanxs. Son secuestradxs de sus hábitats, lxs entrenan para que puedan realizar actividades de y ser vendidxs (como objetos) con la promesa de que serán lxs “esclavxs perfectxs”. Sin embargo, ha habido casos en los que se encuentran tan estresadxs que atacan a sus abusadores, por lo que estxs se deshacen de ellxs. Tristemente, esxs animales han sido despojados de los instintos necesarios para sobrevivir en la naturaleza, así que tendrán que vivir en cautiverio por el resto de sus vidas.

En el sur de Asia, es muy común la esclavitud sexual de orangutanes hembras, en donde las depilan por completo y las encadenan a camas dentro de prostíbulos para facilitar su violación. Se ha identificado que la mayoría de lxs clientes de estos lugares son trabajadores de las empresas madereras y de plantaciones de aceite de palma. Además, cuando se intenta liberar a alguna de estas víctimas, ellas llegan a ser renuentes a la situación y a mostrar hostilidad.

Para evitar estas situaciones hay que cuestionar siempre nuestras actitudes hacia lxs animales no humanxs, pues el hecho de que no pertenezcan a nuestra especie no es justificación para oprimirlxs y explotarlxs. Nuestras diferencias no son excusas para negarles derechos tan básicos como la vida o la libertad. Todxs lxs animales, no humanxs y humanxs, merecemos vivir y ser libres.

 

Referencias:

Animal Defenders International. (2007). Salvemos a los primates. Un estudio sobre el uso de primates en experimentos [Video].

García Gómez, E. (s.f.). Prostitución y abusos sexuales con orangutanes. Proyecto Gran Simio-España.

Monos recolectores de cocos: ¿Tradición o explotación en Tailandia? (7 de julio de 2020). EFE Verde.

Reséndiz, Y. (29 de marzo de 2018). Mono capuchino cuesta 8 mil pesos. Excelsior.

Pozas, P. (3 de junio de 2021). Los grandes simios. Un genocidio consentido. Proyecto Gran Simio-España.

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