Bimbo y el especismo

Sí, tal vez esta mega empresa privada mexicana Grupo Bimbo, sea la principal productora, comercializadora y exportadora a nivel mundial de alimentos procesados horneados, sin embargo en México, así como en muchos otros países, Bimbo supone el monopolio de estos alimentos que, cada vez más, sustituyen el consumo local, artesanal o casero de tortilla y pan fresco, lo que supone afectaciones a la salud de los consumidores y a la soberanía alimentaria, al contraponerse a los principios de prioridad a lxs pequeñxs productores y a los derechos de lxs consumidores para controlar su propia alimentación y nutrición. 

Pero, Bimbo no sólo daña la salud humana y al ambiente con la de sus empaquetados, pues para elaborar muchos de sus productos explota para usar colorantes, leche, huevos, mantequilla, queso, jamón y aditivos derivados de animalxs explotadxs, esclavizadxs, asesinadxs y desmembradxs, a costa del valor de sus vidas y en contraposición a que la marca se presenta a sí misma como ecológica y socialmente responsable.

Además, Grupo Bimbo forza la accesibilidad y facilidad de compra de sus productos, ya que se encuentran no sólo en supermercados, también están presentes en cada “tiendita de la esquina” e incluso en puestos ambulantes, farmacias y papelerías, exhibidos en los estantes que se encuentran más al alcance de lxs consumidorxs, todo lo cual deliberadamente cancela el comercio justo y el fácil acceso a una nutrición balanceada. 

La compañía Bimbo tiene sus orígenes en la Ciudad de México y comenzó sus actividades en  1945. Actualmente tiene presencia en 18 países de América, Europa y Asia. Cuenta con cerca de 5,000 productos, entre los que no sólo se encuentra el pan que puede ser de caja, pan dulce, panqués, bollería y pastelitos; también productos de confitería, botanas dulces y saladas, tortillas empacadas de maíz y de harina de trigo, tostadas, cajeta y algunos otros. Cuenta con más de 100 marcas reconocidas, además de Bimbo, como son: Marinela, Milpa Real, Tía Rosa, Wonder, Oroweat, Entenmann´s, Thomas’, Boboli, Mrs. Baird’s, Barcel, Ricolino, Coronado, La Corona, Pastelerías El Globo, Suandy, Lara, Duvalín, Bocadín, Lunetas, entre muchas otras. En cuanto a infraestructura tiene 76 plantas y 3 comercializadoras ubicadas en México, Estados Unidos, Centro y Sudamérica, Europa y Asia, cubre más de 1,000,000 de puntos de venta en el mundo y su red de distribución es la más extensa del país y una de las más grandes del continente americano, con 34,600 rutas. Los líderes de este imperio son la familia Servitje.

 

Pero, ¿por qué es especista?

Porque explota animales. Aunque instancias gubernamentales dicen tener que protegen a lxs en los procesos de producción de alimentos, la verdad es que todas ellas sólo se limitan a procurar “medidas oportunas para que lxs animales no padezcan dolores, sufrimiento o daños innecesarios”, todo lo cual sucede a pesar de las recomendaciones y se da prioridad a la rentabilidad económica para que exista una mayor producción y aprovechamiento de ellxs como si fueran simples seres inanimados. Lo peor es que estas prácticas se consideran algo natural, pero no hay nada de natural desde el momento en el que se empieza a forzar la reproducción sexual y se pierde el vínculo con la naturaleza, con lxs que comparten con nosotrxs el planeta.

La explotación animal no es solo consecuencia del especismo, también del neoliberalismo que permite que exista un sector controlado por pocas empresas, como en este caso lo es Bimbo que, como otras, tiene una falta de transparencia evidente y pone la reducción de gastos por encima de todo, aunque eso suponga hacinar en espacios ridículos a en condiciones deplorables, esclavizarlxs, arrebatarles a sus hijxs, torturarlxs, asesinarlxs, y prácticamente quitarles sus vidas; todo para la obtención de “materias primas” que ya sea de forma evidente o no tan evidente son obtenidas de la explotación y sufrimiento.

 

¿Nutrición en Grupo Bimbo?

En una sociedad de consumo como la actual es imposible no pensar en el papel que juegan los alimentos en nuestras vidas, tanto por sus afectaciones a la salud como por sus implicaciones en términos de la fetichización del consumo. Hoy en día buena parte de los productos alimentarios no se consumen por nutrición, sino por la asociación de los productos a la falta de tiempo, los eventos sociales, las emociones o el placer, 

Entonces, al consumidor estar desinformadx y/o despreocupadx, la industria alimentaria sigue poco o nada las recomendaciones de salud y nutrición, abusando, en cambio, de sustancias nocivas en los alimentos, para hacer de estos productos útiles para la venta prolongada y el “placer” de lxs consumidores, dejando a la nutrición en último término. 

Además, recordemos que las recomendaciones han cambiado: si bien en los años cuarenta se nos decía que se debían  ingerir productos derivados de para obtener proteínas y vitaminas de éstos, así como cereales refinados, huevos y alimentos procesados como los lácteos y cereales adicionados, hoy en día se sabe que todos estos tienen efectos cancerígenos y/o impactan sobre los niveles de colesterol de grasas saturadas que dan lugar a diversas enfermedades. 

Pero, no dar a conocer esta información resulta más fácil para Bimbo que, incluso aprovecha el agregado de estos productos como publicidad, por ejemplo: en el pan blanco puede leerse “50% más leche”, que el consumidor traduce como fuente de calcio debido a la publicidad engañosa, sin saber que existen infinidad de fuentes de calcio más seguras, que sí tienen fácil absorción y que no implican la explotación de lxs demás animales.

 

Entonces, ¿por qué compramos productos dañinos y no éticos?

Los medios de comunicación juegan un papel determinante en el consumo de alimentos pues, tal como afirmara Simón Barquera Cervera, colaborador del Instituto Nacional de Salud Pública en el estreno del documental Dulce Agonía, “uno puede estar educando por veinte años a la población y no lograr lo que los recursos de la industria  sí  logran en publicidad”. 

La publicidad que usa Bimbo es la misma que la de cualquier empresa: el principio del deseo, el cual funciona a través de la valoración del placer imaginario, es decir, a partir del pensamiento de que obtener algo (deseo, antojo) otorgará satisfacción o felicidad (placer). Esto lo podemos ver en casi todos los comerciales donde vemos gente feliz rodeada de su familia o amigxs, comiendo un “sándwich hecho con pan blanco Bimbo”, por ejemplo, y es entonces que se empieza a ver al pan blanco, pastelitos, tortillas de harina, frituras y a otros productos como piezas fundamentales para la unión familiar y como indispensables para un desayuno, almuerzo o para satisfacer el “antojambre”, término que esta marca usa para su pan tostado.

Pero, esta herramienta no es la única que ocupa la publicidad del Grupo Bimbo, otra artimaña que utiliza es el juego antagónico en los discursos que usa al oponer la salud a la enfermedad, es decir, el papel del médico o del deportista contra las enfermedades, esto ocurre cuando en anuncios o en sus envolturas colocan sus productos dentro del plato del buen comer, aun cuando están llenos de harinas refinadas, grasas no saludables, y alimentos de origen animal, o peor aun cuando presentan figuras del deporte nacional, que son personas mexicanas admiradas, para sugerir un modelo de consumo a imitar por personas de todas las edades. 

Además, para lxs añaden el arma maestra al ofrecer productos, principalmente pan dulce y botanas, con un juguete de regalo, haciendo que unx niñx al ver que sus demás compañerxs tienen ese juguete o estampa, reproduzcan la práctica de consumo, comprando el producto, comiéndolo y quedándose enganchadxs.  

Finalmente, en cuanto a publicidad, Bimbo se llama a sí mismo responsable ecológica y socialmente, todo lo cual otorga una imagen de credibilidad en la empresa y deseo en lxs consumidores por contribuir a las causas mediante su compra, incluso cuando la información esté lejos de la realidad, pero es verosímil por ser publicada por periódicos y agencias gubernamentales, y refrendada en el otorgamiento de premios y reconocimientos a las empresas por parte de otros portavoces autorizados.

 

Pero, es más barato, ¿no?

Al comienzo del texto, dijimos que los productos de Bimbo son de fácil acceso, por lo que su consumo se ha normalizado, pero esto no significa que sean más baratos. En la mayoría de los casos, productos como frutas, vegetales o legumbres, que suelen ser suplidos por sus productos empaquetados, resultan ser una opción más barata. 

Entonces, la idea de que la gente come mal porque es más barato no es real si se toma en cuenta que, no sólo en el caso del pan es más barato el artesanal tradicional (bolillos, teleras o birotes) que el procesado, sino que la mayor parte de los cereales, las frutas y verduras son muy baratas en los mercados locales.

 

Bimbo venciendo hasta las políticas

¿Cómo vencer al poder? Muy fácil, siendo parte de los grupos de poder.

Existen diferentes organizaciones de la industria alimentaria que regulan las actividades en torno a la producción y consumo de alimentos, además de las gubernamentales, de las cuales Grupo Bimbo es parte. En total, pertenece a 35 diferentes organizaciones de la industria alimentaria, tanto nacionales como extranjeras, todas ellas con un peso  considerable en la toma de decisiones comerciales y la regulación de las políticas públicas, por lo que incide sobre los procesos de producción, distribución y consumo de alimentos en todas las escalas. 

Por eso, no importa que hayan modificado una norma para eliminar las mascotas de los productos si Bimbo crea huecos en ella para seguir en la jugada con el osito Bimbo, sin recibir sanción alguna,  porque Bimbo forma parte del grupo de toma de decisiones.

Así que sí, es cierto que Bimbo es mexicana, pero está bastante lejos de ser una empresa preocupada por la soberanía alimentaria, lxs consumidorxs, lxs y el ambiente, ya que no le importa el origen de sus materias primas, mientras le abarate costos y pueda producir más. Tampoco está preocupada por el desarrollo y la dado que opera como un monopolio. 

 

¿Qué podemos hacer? 

A veces pensamos que eliminando productos de origen animal de nuestra dieta basta, pero muchas veces desconocemos que tras productos que pensábamos aptos elaborados por grandes empresas hay explotación animal, ya que se usa a lxs animales como objetos a los cuales hay que sacarles el último trozo de piel, cuerno, grasa, etc., para adquirir muchos aditivos y colorantes; pero también porque comprar a explotadores de animales productos sin “ingredientes de origen animal” sigue siendo especista y una práctica que normaliza el consumo a estas empresas y las prácticas no éticas de estas. 

Por todo lo anterior te invitamos a realizar cambios estructurales en tu alimentación, consume productos éticos y locales, infórmate de dónde proviene lo que consumes, demuestra que tienes mucho poder como consumidor, sé responsable y hazte veganx. 

 

 

1 Comentario
  • Manàra
    Publicado el 12:01h, 26 mayo Responder

    ¡Muy interesante!

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