Alimentación forzada en animales.

La alimentación forzada es una práctica recurrente en la industria alimentaria. Casi todxs lxs animales son alimentadxs con mezclas que contienen aditivos diversos, las cuales no son una alimentación que ellxs eligen por y para sí mismxs. 

Por ejemplo, el foie gras (o paté) se obtiene del hígado enfermo de ocas, gansos o patxs a lxs que se les ha obligado a engullir gran cantidad de alimento en repetidas ocasiones, a través de un embudo o tubo metálico de unos 20 o 30 cm de longitud que se introduce por la garganta hasta el buche. Es un método muy violento, ya que las aves son forzadas a tragar una mezcla tibia de un puré cocido compuesto especialmente para engordarlas rápidamente y para que su hígado cuadriplique su tamaño en poco tiempo. 

Sin embargo, no sólo las aves son forzadas a la alimentación. Otras especies de animales presxs en granjas también lo son; incluso aunque aparentemente no sean alimentadxs por el hocico, siguen recibiendo compuestos antinaturales que tienen por objetivo su engorda y crecimiento para fines comerciales. 

Estos métodos son violentos a todas luces y no deben ser aceptados de ninguna manera, ni por la dignidad, libertad y de lxs animales no humanxs, ni tampoco por lo que esto significa para quienes participan de esta práctica especista, al estar consumiendo hormonas, antibióticos, grasas, toxinas y otros compuestos no deseados para la salud humana. 

Los principales objetivos de las grandes industrias se basan en conseguir una tasa de natalidad elevada, así como una mayor rapidez en la capacidad de “engorde” y crecimiento de sus ganancias a partir de la de animales. Uno de los procedimientos que se llevan a cabo para alcanzar estos cometidos es la modificación parcial o entera de los alimentos o piensos. El pienso es cualquier sustancia o producto, incluidos los aditivos, destinado a la alimentación por vía oral de lxs animales no humanxs. 

Así, los antibióticos pueden emplearse como promotores de crecimiento animal, lo que conlleva a un aumento considerable de peso. Por este motivo, se incorporan al pienso en forma de aditivo. De esa manera, se obliga a lxs animales como pollos, gallinas, vacas o cerdxs, a introducir en su cuerpo, por medio de la alimentación, químicos que lxs harán crecer más del tamaño normal para su especie. 

Además, muchas investigaciones han probado que el consumo de hormonas, antibióticos y otros aditivos generan resistencias, y pandemias en lxs animales dentro de las granjas, animales silvestres y en la población humana. 

El caso de y Provimi en México. 

Provimi es una empresa de alimentos y fármacos para animales que pertenece a Cargill, el cual suministra antibióticos de generaciones ya prohibidas por la OMS a animales presxs en granjas. Esto supone afectaciones tanto para lxs animales de diversas especies, como para lxs humanxs que les consumen. 

La compañía Provimi fue fundada en los alrededores de Rotterdam, Países Bajos, en 1927. Se unió a en 2011. Ellxs ofrecen productos para explotadores de animales de diversas industrias, como son: la avicultura, la porcicultura y la ganadería. Tienen 5 plantas en México. 

es una empresa privada de capital cerrado (lo que significa que conocer sus operaciones es prácticamente imposible) y actualmente es la empresa líder en producción de alimentos para animales explotadxs. Tiene operaciones en 70 países, incluyendo México (en donde cuenta con 26 instalaciones en 13 estados). 

Cargill opera principalmente en las áreas de almacenamiento y suministro de alimento para animales, conectando a los explotadores de estos con los materiales y servicios que necesitan para llevarlo a cabo, además de extraer productos y aditivos para reventa. Asimismo, es dueña de la mayor cantidad de mataderos en América del Norte. 

Como marcas directas de la empresa Cargill presentes en México se encuentran: Provimi, la cual se encarga de la alimentación para la de pollos, cerdxs y vacas para la producción de “carne”; Purina, que produce alimentos y aditivos para el consumo de animales explotadxs, y Diamond V que, al igual que la marca anterior, produce alimento para animales, además de medicamentos y antibióticos. 

Las distribuidoras de Cargill en México son: la empresa de alimentos Bafar (con algunas de sus marcas como Sabori, Parma, Bafar y Burr, Grilles y Guisy), así como también Walmart (una de sus principales consumidoras) y Herdez, que están asociadas con Cargill para la ampliación de planta y distribución de aceite. 

Con respecto a su historia en México, se puede mencionar que Cargill y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) firmaron un convenio para ejecutar el proyecto Evolution, el cual promueve el uso responsable de antibióticos en la alimentación animal. Sin embargo, en México, así como en otros países del mundo, los productos de Provimi y de Cargill, en general, no cumplen con los estándares de la OMS, la cual ha prohibido el uso de diversos antibióticos que, aun así, continúan siendo suplementados y vendidos. Esto vulnera no sólo a lxs animales presxs en las granjas, sino que contribuye mayormente a la de los antibióticos en lxs humanxs, quienes consumen antibióticos constantemente a través de una alimentación especista, lo que, por supuesto, es parte fundamental de la proliferación de enfermedades zoonóticas (incluyendo el Covid-19). 

La investigación de Brigada Animal México. 

De acuerdo con la minuciosa investigación de nuestra Brigada, los alimentos que Cargill produce para lxs animales presxs en granjas exceden los niveles permitidos de aflatoxinas (toxinas fúngicas capaces de contaminar el maíz y otros tipos de cultivos) de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Incluso, se sabe que estas toxinas causan daño hepático en lxs humanxs, dando como resultado que las personas que trabajan en la producción de piensos o que consumen alimentos contaminados, corran alto riesgo de enfermarse. 

Por su parte, en México, Provimi no actúa con transparencia, por lo que no es posible encontrar los ingredientes que componen sus productos alimentarios ni sus valores nutricionales. Tampoco existe atención al consumidor, por lo que no es posible establecer contacto para conocer más sobre sus procesos problemáticos. 

Cargill, por otro lado, a pesar de ser líder en el mercado de producción y distribución de alimentos para animales presxs en granjas, no es conocido por la mayoría de lxs ganaderxs, quienes consumen sus productos pero no conocen ni el nombre de la empresa, lo cual dificulta la confianza en esta, e incluso el proceso de denuncia o reconocimiento de áreas de oportunidad para la misma. 

Las empresas de Cargill que fueron reconocidas por ganaderxs son Diamond V y Purina, cuyos productos son usados frecuentemente en granjas pequeñas. 

Entre otras conclusiones, podemos afirmar que Cargill esconde sus operaciones para despistar a lxs ganaderxs, consumidores y autoridades, mientras que explota animales con prácticas ilegales e inhumanas. Además, el desconocimiento sobre la empresa facilita que esta sea un monopolio de del ambiente para la extracción de alimentos, los cuales posteriormente serán utilizados para la explotación de animales. 

No apoyes ninguna forma de animal. Recuerda que todxs podemos tener vidas dignas y saludables sin comer animales. 

No consumas ningún producto de las marcas mencionadas anteriormente. El boicot y el consumo ético es indispensable para cambiar las prácticas industriales. 

¡Hazte veganx y comparte esta importante investigación!

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Referencias:

 

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